Lanzado en julio de 2007, el Vélib se ha convertido en una de las formas favoritas de los parisinos para moverse con libertad, con varios cientos de miles de usuarios habituales. También es una buena manera de que un visitante descubra la ciudad a su propio ritmo, entre visita y visita.
Estaciones por toda la ciudad
El principal inconveniente es la distribución desigual de las bicicletas según la hora: en horas punta y con buen tiempo, las bicicletas tienden a concentrarse cerca de los sitios turísticos, dejando los barrios residenciales con menos disponibilidad. Existe un sistema de reequilibrio, pero sigue siendo imperfecto, así que conviene contar con margen si cuentas con encontrar una bicicleta disponible en un punto concreto.
Consejos
Para aprovechar al máximo los primeros 30 minutos gratuitos, haz trayectos cortos y devuelve la bicicleta antes de que termine ese tiempo, aunque sea para coger otra justo después (puede aplicarse una pequeña espera entre alquileres).